¿Por qué la gente no va al cine?

Leo que ayer, 15 de marzo del 2013, con diez estrenos en la cartelera española, fue el peor viernes del año (si puedo esta semana, tendreis análisis de la taquilla española). La cuestión es que la gente está dejando de ir al cine y las distribuidoras y jefes de salas exhibidoras se preguntan el por qué. Yo, como empleado de una sala de cine y como amante del séptimo arte, que intenta ir una vez a la semana a ver una película, voy a hacer una reflexión de la ausencia de espectadores:

 

– El precio: En la ciudad donde vivo, hace diez años, una entrada de cine costaba 3,60€. Sí, eran otros tiempos, época de bonanza y alegría. Pero ahora cuesta 7,50€ (en el cine más barato) y no estamos en buenos tiempos. Antes, llegabas al cine y no te importaba tanto si te gustaba el film, si te atendían bien o mal. Ahora ya miras lo que gasta y te duele gastar el dinero. Ya molesta que tengas una cola para comprar las palomitas/entradas diez minutos. Antes nos daba igual. Nos hemos acostumbrado a que nos atendieran rápido y a un buen servicio. Posiblemente hace diez años había mucho más personal trabajando, posiblemente con un mejor servicio, y ahora la mitad, empeorando la calidad de lo pagado. No digo que los empleados actuales no hagan bien su labor pero no es normal que un trabajador haga el trabajo de tres o directamente falte ese puesto laboral (en muchos cines ya no hay acomodador y/o operadores de cabina con sus respectivas consecuencias). Y sí, hay ofertas pero en días y momentos semanales señalados. ¿El que no pueda ir el día de espectador , qué hacemos con él?

Y todo eso sin hablar del precio de los productos del bar/ambigú, que parece un artículo de lujo. Sí, nadie te obliga a comprar algo pero para mi es una pieza clave cuando voy al cine. Mi entrada y mis palomitas gigantes con mi Nestlea gigante. Por menos de la mitad de precio puedes comprarlo fuera. Hace unos meses hubo varias empresas que sacaron precios muy bajos (1,80€ la entrada o a 4€ la entrada, palomitas y bebida) y fue todo un éxito. La gente quiere ir al cine. Pero no a cualquier precio. Y tampoco quiero hablar de la cantidad de publicidad y trailers en la sesión que nos hacen ver. No es normal estar casi veinte minutos viendo cosas por la que no hemos pagado. A mi me gustan ver los trailers antes de la película pero un par, no cinco o seis como me he tenido que tragar. Por no hablar de cuando compras una entrada de cine y te ponen un DVD/Blu-ray (ha pasado en varios cines con “A puerta fría” o “Las flores de la guerra”).

En resumen; antes nos costaba menos la entrada pero teniamos un mejor servicio y ahora cuestan más pero con un peor servicio.

Las películas: No es normal estrenar una media entre seis y diez películas a la semana. La gente no tiene ni tiempo ni dinero para ver todas. Seguramente verían todos los estrenos (conozco clientes que todos los fines de semana o días de diario se ven todos los estrenos) pero no se puede. Y tampoco urge verlas. Tal vez una a la semana o ni eso. Y tampoco hay grandes películas para ver, como ellos (los clientes) me dicen. Las películas que quieren ver no se estrenan en los cines habituales a los que van y tienen que hacer unos cuantos kilómetros (un ejemplo, los que vivimos en Marbella, si queriamos ver “Amor (Amore)” teníamos que hacer 56 kilometros ida, 56 kilómetros vuelta. Pues así pasó con “The Master”, “Springbreakers” o “Los tres chiflados”). No es normal que en la ciudad donde vivo haya dos cines y que, salvo alguna excepción, se estrene todas las semanas las mismas películas en los mismos cines. De los diez estrenos que hay esta semana, tres han llegado a Marbella. Si hubiera más variedad, posiblemente el consumidor podría elegir pero si la poca que hay encima no interesa, mal vamos. La gente está harta de blockbusters, de secuelas/precuelas/spin offs malos. Sé que a los cines les interesa éste tipo de cintas porque consumen en el ambigú/bar (un ejemplo claro es “Los amantes pasajeros”, la segunda mejor película de la semana pasada pero de las salas más limpias del fin de semana ya que el tipo de público que va no se para a comprar, puede que una botella de agua o alguna chuchería pero eso en el mejor de los casos). Cuando antes era lo normal ir al cine el fin de semana, ver una película y comentarla el lunes en el trabajo/escuela, ahora ya se prefiere hablar de otras cosas.

Internet: Negar de que el “pirateo” no es parte importante de esta bajada de clientela es no ser objetivo. El pirateo lleva desde el 2000 existiendo pero el “boom” de Megaupload, donde cualquiera podía ver una película el mismo día del estreno a golpe de click ha influido bastante. Afecta. Y aunque ahora ya no es lo mismo, aún sigue la posibilidad de poder ver el film de estreno en el mismo fin de semana. Seguramente no es lo mismo que verla en el cine (calidad de imagen y/o sonido suelen ser mala) pero es dinero que te ahorras. Si a eso le sumas que ahora hay webs como Amazon, Zavii o incluso El corte inglés o Fnac, que te sacan ofertas muy buenas de vez en cuando, merece la pena esperarte tres meses, seis meses o incluso un año para comprartela original a precio de risa. ¿Un ejemplo? “Blancanieves”. La triunfadora de los premios Goya 2013 se estrenó en muy pocas salas en España en septiembre del 2012. En febrero del 2013 salía a la venta y Amazon sacaba una versión coleccionistas en blu-ray a algo más de 13 euros. En HD, banda sonora, libro y no se cuantas historias más. 13 euros y pico. Esa misma semana, los cines estrenaban la película en sus salas. No digo “reestrenar” porque muchos cines no apostaron por ella antes y ahora, que es un éxito, sí. Pues esos cines estrenaban la película a 8,20€ la entrada. Os pregunto; ¿qué preferiis? ¿pagar 8,20€ y verla en el cine o 13 euros y tenerla para siempre en casa en una edición coleccionista? Algunos apostaron por la primera opción pero otros muchos apostaron por la segunda posibilidad. Os puedo enumerar más ejemplos (el famoso “black friday” de MediaMarkt, donde parecía que el fin del mundo se acercaba. Yo mismo me gasté casi 200€ en blu-rays, el 3×2 de El Corte Inglés o, una cosa que acabo de ver ahora mismo, el “This is it” de Michael Jackson a 2,09€ en Amazon). La gente sigue consumiendo cine en casa pero no a cualquier precio y no hay prisa para verlas.

-Pasado de moda: Muchos os reireis o direis que estoy loco pero dejarme explicar. No es que esté pasado de moda. El cine siempre estará de moda. Es “el séptimo arte”. Pero siempre ha habido épocas de “vacas flacas” y “vacas gordas”. Con la salida del VHS, allá por los años ochenta y principios de los noventa se notó un bajón. Ahora está pasando lo mismo pero es una mezcla por la crisis y las descargas. No todos los años son buenos. Se tiene que alternar. Muchos dicen que el cine se está quedando obsoleto como negocio. Puede que tengan razón pero creo que si las salas exhibidoras se ponen las pilas, le quede mucha vida. Una charla antes o después con el director o actores del film o de algún experto. Hay que conseguir que el ir al cine sea una experiencia única, distinta, sorprender al cliente, ofrecerle algo que no le ofrezca el verlo en casa. Que siga siendo “el séptimo arte” y no “un negocio”. Ya ofrecen óperas en directo y/o grabadas y está teniendo una buena aceptación. Reestrenos de películas clásicas, conciertos… Pero otros clientes dicen que prefieren dedicar ese tiempo y dinero a otros ocios como el teatro (más caro pero que no les “duele” pagar), irse a la montaña o a la playa con la familia o simplemente quedarse en casa o en la de algún amigo/familiar y pasar la tarde. Por eso digo lo de “pasado de moda”, tal vez porque la gente prefiere hacer otras cosas antes que ir al cine, dedicar su tiempo a algo que sí merezca la pena.

 

En resumen, tal vez los cines no estén pasando por su mejor momento. Si todos unimos fuerzas podemos conseguir que la cosa mejore. Y cuando digo todos, no me refiero sólo con la eliminación de las descargas “ilegales”, si no con una bajada de precios, un mejor servicio y mejores películas, que sea una experiencia única, tal vez la cosa cambiaría. Les recomiendo a estas personas que vayan al cine y paguen la entrada, palomitas y bebida, y que vean una película y que, a la salida, les pregunte a los clientes qué le ha parecido en general. Pero no un pase, si no a varios pases. Y no un día, si no varios días. Y que vayan ellos y no alguien que haya contratado para que les haga ese trabajo. Se sorprenderían de muchas cosas y tal vez pueda salvar su querido negocio. Pero claro, del dicho al hecho hay un trecho. Es mejor quedarse llorando de lo mal que les va que luchar porque la cosa mejore. Y así nos va…

 

¿Qué opinas? ¿Estás de acuerdo? ¿Crees que esos son los motivos o hay otros de los que no hemos hablado? ¡Deja un comentario!

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