Primeras impresiones del Teatro Goya de Marbella

Tras el cierre de los cines Plaza del Mar el pasado 22 de Junio del 2014 tras casi diez años abiertos, la ciudad de Marbella se han quedado con dos cines; los Cinesa de la Cañada, inaugurados en el 2000, y los cines Gran Marbella de Puerto Banús, abiertos desde 1996. Pero tras muchos rumores de cierre, compra y venta de las salas de Manuel Salvador S.A, nos pilló a todos los ciudadanos en fuera de juego que unas salas de cine cerraran en pleno verano. Pero era por una buena causa ya que una nueva empresa adquiría los obsoletos cines de una de las zonas más lujosas y turísticas de Marbella; los Teatro Goya.

Para los que no seais de la localidad os informo que Marbella ha tenido bastantes cines (Rodeo, Aalameda, Liceo, Magallanes, Miraflores) per a mediados de los años noventa Marbella sólo tenía los Alfil, sin contar con el Cine Club. Los cines Alfil se encontraban en pleno centro de la ciudad y que hasta el final de su existencia no traían estrenos, si no que esperaban unas semanas para traer los títulos comerciales; la empresa ganaba mucho dinero al retrasar los estrenos (suelen salir más económicos). Estos cines eran conocidos por sus sesiones continuas, sus salas sucias, con el patio de butacas que no estaba inclinado y si te tocaba alguien alto delante no podías ver la película. Gracias a estos cines, la empresa Alfil montó todo un imperio aunque ahora sólo posean un cine (los de Fuengirola).

En 1996 Jesús Gil, por aquella época alcalde de Marbella, firma de un convenio con la empresa cinematográfica Manuel Salvador S.A. para la construcción del entonces denominado “Palacio del Cine” en Puerto Banús. Las salas de exhibición ocuparían 4800 metros cuadrados de extensión pero el complejo alcanzaría los 14000 metros cuadrados con zonas recreativas y áreas verdes. La construcción se ejecutó en un tiempo récord, gracias a una inversión cercana a los seis millones de euros, y en los primeros años se pudo disfrutar de un festival de cine internacional con invitados internacionales. Durante unos años el complejo Gran Marbella poseía una de las salas más grandes de la provincia hasta que llegaron los Yelmo Cines Plaza Mayor (Málaga). Tras la apertura de los Cinesa La Cañada y los cines Plaza del Mar, los cines de Puerto Banús pasaron de ser la elección número uno por los ciudadanos de Marbella a ser los menos visitados, tanto por sus descuidadas salas, proyecciones y un patio de butacas anticuados, una atención al público más que deseable y unos precios de lujo. En 2013, tras el anuncio de un posible fin de la distribución de las películas en formato analógico, Gran Marbella sólo poseía dos salas digitalizadas, por lo que los rumores de un posible cierre por no tener dinero para pagar esa conversión eran cada vez más fuertes pero aguantaron un invierno duro para la exhibición en general.

Y llegamos al verano del 2014. Volvieron los rumores sobre el futuro de los cines de Puerto Banús; que si iba a ser un casino, que si sólo iban a abrir cuatro de las siete salas que posee el local, que si iban a proyectar películas en versión original, que si se iban a celebrar óperas, obras de teatro, conferencias o congresos. Tras escribir a la empresa para pedir información y no recibir nada a cambio, me entero por los medios locales que al final serán unas salas exhibidoras de cine de siete salas, todas digitalizadas aunque tienen proyectores en 35mm.

Debido a la escasez de información y como buen amante al cine que soy decidimos acudir al cine para ver una película y ver “in situ” las novedades que han traido los Teatro Goya a Marbella. Fue el pasado viernes, 10 de octubre del 2014, para ver el estreno de “Perdida (Gone Girl)”. Llevaba más de cuatro años sin pisar este complejo (juraría que incluso más). Esperaba otro tipo de estrenos, menos comerciales, más apostando por el cine de autor y en versión original. Sin embargo me encuentro con dos cintas en su audio nativo y mucho “blockbuster”.

Por lo pronto, al acudir a las taquillas del cine nos encontramos con que están cerradas pero con carteles imprimidos en folios A-4 señalándonos donde tenemos que acudir para adquirir los boletos. Entramos al complejo, y en la planta baja, en un espacio muy muy muy amplio pero renovado, una chica vestida de negro muy amable nos atiende y nos informa amablemente sobre el ticket de parking (en Puerto Banús tienes la opción de aparcar en la calle pagando en zona azul o meter el coche en un parking donde te pueden cobrar cerca de diez euros por tres horas de estacionamiento). Las entradas a 7,50€, algo más económico que en la competencia de la ciudad.

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Subimos a la primera planta y seguimos notando cambios. Todo muy espacioso, dos sofas muy cómodos para esperar, una iluminación agradable y que le da un toque de glamour, ningún display o publicidad de películas, tan sólo monitores encima de las puertas para indicarnos el número de la sala y que film se está proyectando. Pero ningún portero que nos atienda por lo que podemos acceder a alguna sala, aunque no nos corresponda, sin ningún problema. Tras un rato esperando, por una vez en la vida llegamos antes de tiempo al cine, se acerca un portero/limpiador/operador de cabina vestido de negro muy educadamente para preguntarnos a qué sala vamos (se nos acerca porque estamos al lado de una sala donde un cliente ha salido a quejarse de la proyección).

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Decidimos ir a la zona de ambigú/bar para comprar el típico menú. Miramos precios y son similares a los de Cinesa La Cañada. Una chica vestida de negro nos atiende amablemente y nos informa de lo que está a la venta y de lo que no. Tienen monitores donde nos informan de las promociones que tienen aunque son animaciones parecidas a las que se pueden hacer con el Power Point pero más elaboradas y tardan mucho en pasar entre oferta y oferta. Pedimos un menú y una bebida aparte. Casi diez euros. Me extraña que no haya una zona de chucherias pero me pongo a cotillear y encuentro una zona, ni grande ni pequeña, con muchas golosinas, patatas fritas y más. Escucho a una clienta de avanzada edad quejarse a alguien del personal del cine de que haya cerrado el cine de Plaza del Mar, como si ellos tuvieran culpa de algo, y que acude al cine de Puerto Banús porque “no le queda otra opción” (recuerdo que hay otro cine en Marbella).

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Procedemos a entrar a la sala cuatro, la grande, la conocida como “la telaraña” porque en el techo tiene una estructura metálica parecida a la que teje una araña, y un portero, como no, vestido de negro, nos corta el ticket. Insisto en lo de que el personal vaya vestido de negro (camisa, pantalón y zapatos de este color) porque le da un toque distinto, más pulcro y de más glamour al cine, como es actualmente el cine. El problema tiene que ser que a la hora de barrer, de limpiar o de hacer palomitas no tiene que ser muy cómodo. Y más si uno se mancha. Sin embargo, es un punto a favor del cine. En la sala no detecto ninguna novedad, salvo que me fijo que el proyector es digital y me pregunto si es 4k o no. Como he dicho antes, es la sala grande, con una pantalla gigante por lo que se necesita de una máquina de proyección más potente. Somos muy pocos en la sala. Nos sentamos en nuestros asientos tras una breve búsqueda de las butacas y tenemos un problema. Una persona que está sentada delante impide la visión de la película a mi pareja por su estatura. Pensaba que se había cambiado el aforo de la sala y no, sigue teniendo el mismo incoveniente que en el pasado. Debido a que hay poca gente decidimos cambiarnos de sitio. Por cierto, las butacas también siguen siendo las mismas ya que muchas están rotas.

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Cinco minutos antes de que empiece la película, según la entrada, comienza la publicidad. Volumen muy alto que incluso molesta. Os lo dice una persona que se considera aún joven, posiblemente uno de los de menos edad comparados con los otros clientes que había en la sala, todos mayores de cincuenta años. Comienza la película a su hora pero sigue entrando clientes, a oscuras, sin ningún acomodador que pueda ayudarles. Quejas en voz alta. “Perdida” ha empezado y se escucha más a los espectadores quejándose que a Ben Affleck hablando con su hermana en la pantalla. Por cierto, el sonido del film salen sólo por los altavoces delanteros, nada por los traseros. Supongo que será por cuestiones de David Fincher y la película pero conociendo la filmografía del director me resulta raro. Durante la proyección sólo entra un portero una sola vez para revisar la sala. La gente, sobre todo la más anciana, no para de comentar la película como si estuvieran en el salón de su casa. Aunque les mande a callar, no paran de hablar. Luego se quejan de los jóvenes que no tenemos educación pero ellos son los primeros en molestar a los demás.

Terminada la proyección, ningún portero acude a la sala para ayudar o indicar a la gente por donde puede salir. Tampoco es que los clientes sean tontos pero perfectamente podemos quedarnos en la sala para revisar si alguien se ha dejado algo olvidado, llevárnoslo y que se haga responsable del problema el cine. Salimos de la sala para ir a los baños e igual que antes aunque nos crucemos con personal del cine; podemos entrar en otra sala sin ningún tipo de problema. Los cuartos de baño están totalmente renovados y son preciosos, con mucho glamour. Tras usarlo (y hacer fotos), salimos y abandonamos las instalaciones para sacar corriendo el coche del parking y no pagar una salvajada por la estancia.

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Mis sensaciones fueron las siguientes. Una renovación de imagen de las instalaciones impresionantes, con una necesaria digitalización pero se sigue cometiendo errores que están sucediendo en otros cines como una cartelera repetitiva o porteros/acomodadores ausentes. El problema que le veo a todo esto es que estos cines se va a enfocar a un público de dinero. Os pongo un ejemplo: me recuerda al Star Lite Festival, un evento anual de música, moda y cine que se celebra en Marbella en verano pero que no es para la gente de Marbella ya que no se posee el poder económico para poder pagar 70 euros mínimo, por una entrada casi a diario. Marbella sigue siendo un pueblo y la gente de aquí no se puede permitir pagar por lujos en estos tiempos de crisis. Pues pasa lo mismo con los cines Teatro Goya. Se está enfocando estos cines para, además de películas, se pueda disfrutar de eventos, óperas, deportes y teatro, espectáculos que poca gente puede pagar semanalmente por cuestiones de tiempo o económico. Además, poca publicidad de la reapertura estoy viendo por la ciudad; muchos clientes creen que siguen de reformas o directamente creen que han cerrado.

¿Volvería a ir a estos cines? Sí pero no semanalmente ni mensualmente. Una o dos veces al año y gracias. Simplemente por el tema de aparcamiento (no es lo mismo llegar y aparcar que llegar, buscar o meter en un parking y tener cuidado de no pasarme de las tres horas que regala el cine) y no me ofrece nada nuevo ni distinto al resto para acudir a sus salas exclusivamente. Para eso prefiero irme a Cinesa La Cañada (aunque me moleste sus veinte minutos de publicidad o la falta de más personal), a los cines Álfil (por su cartelera menos comercial), a los Miramar (por cambiar de aires) o incluso irme a Málaga a los Albéniz (por su apuesta de cine de autor). Si enfocan esta “nueva” sala exhibidora al público extranjero trayendo más películas en versión original tal vez les vaya mejor (sólo hay que ver las cifras que han hecho en estos últimos años los Cinesur Miramar en Fuengirola o la metedura de pata de Cinesur Plaza del Mar por quitar estas proyecciones de su programación).

Están empezando y hay que darles un voto de confianza, yo se lo daré, debido a que es difícil arriesgar en estos momentos en la industria cinematográfica pero hay mucho que mejorar. Muchísimo. Con lo fácil que es ir a un cine de una cadena exhibidora grande y hacer lo contrario que ellos hacen. O escuchar a los clientes…

ACTUALIZACIÓN:

He ido casi una decena de veces a los Teatro Goya y afortunadamente estos cines han apostado casi siempre por películas distintas, menos comerciales, más independientes así como por la versión original, por lo que hay menos espectadores y hay más comodidad al elegir las butacas. Además, en sus salas organizan festivales de cine como el i Filmmaker International Film Festival o el MARFF (Marbella Russian Film Fest) así como otro tipo de eventos (pases para madres con bebés, actuaciones infantiles, monólogos, óperas,…). Sin embargo, el precio de sus entradas han subido aunque son los más baratos de la ciudad, y si en La Cañada tenemos que aguantar al espectador que habla, aquí tenemos que soportar a los más mayores comentando la película como si de un partido de fútbol se tratara. Pero eso es ya cosa de educación, no del cine. En definitiva, es la mejor opción para disfrutar del cine en Marbella aunque todavía tienen que mejorar.

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