“Los Miserables”: 3 razones para no perdérsela / 3 razones para quedarse en casa

Tom Hooper regresa a las pantallas con una nueva versión de la famosa obra de Víctor Hugo. En esta ocasión, el clásico adopta una nueva variante en forma de musical. Así pues, “Los miserables” de Hooper es la adaptación cinematográfica de la obra teatral que han visto más de 60 millones de personas en 42 países y que continúa batiendo récords de taquilla desde su estreno hace 28 años.

El argumento central continúa fiel al original. En la Francia del siglo XIX, el preso nº 24601, Jean Valjean (Hugh Jackman), es puesto en libertad por el oficial Javert (Rusell Crowe) tras 19 años años de trabajos forzados. Al ver que no encuentra trabajo ni dónde dormir porque todo el mundo le rechaza al ser un ex convicto, Valjean pide cobijo al obispo Myriel de Digne, quien le trata con amabilidad y le ofrece comida además de defenderle ante los guardas que le apresan cuando Valjean trataba de huír con los candelabros de plata del templo. Este hecho le hace querer redimirse y convertirse en un hombre mejor. Con este planteamiento inicial, nos sumergimos en algo más de 2 horas y media de película. Si te gustan los musicales pero no tienes claro si éste será de tu agrado, te aconsejo que leas las siguientes líneas. Si crees que esta película no es para ti, también debes leer lo que sigue para que no te queden dudas al respecto.

 

RAZONES PARA NO PERDÉRSELA

1. La película es un musical prácticamente en su totalidad. Los actores, además de interpretar, deben hacerlo cantando, lo cual complica las cosas y además, les da un mérito añadido. A esto habría que añadir que, a diferencia de las películas musicales al uso, ésta nueva adaptación incluye las interpretaciones musicales cantadas totalmente en directo, sin el playback tradicional.
2. El reparto se compone de un cartel de lujo: Hugh Jackman (Valjean), Russell Crowe (Javert), Anne Hathaway (Fantine), Amanda Seyfried (Cosette), Eddie Redmayne (Marius), Sacha Baron Cohen (el posadero Thénardier), Helena Bonham Carter (esposa del posadero), Samantha Barks (quien debuta en el cine como Éponine, papel que ya interpretóen la versión teatral) o Aaron Tyeit (Enjolras).
3. Además de unos decorados impresionantes, son destacables así mismo el diseño de vestuario (su artífice es el español Paco Delgado), así como la peluquería y el maquillaje (categoría por la que la película ha sido preseleccionada entre un total de 7 competidoras para llevarse el preciado Oscar 2013).

 

RAZONES PARA QUEDARSE EN CASA

1. Como ya he mencionado en el primer punto del apartado anterior, los actores están soberbios en sus respectivos papeles. Destacan fundamentalmente las actuaciones de Hugh Jackman y Rusell Crowe. Sin embargo, si tenemos en cuenta que ésta es la enésima versión que se hace del libro del mismo título, no podemos evitar que surjan las comparaciones. Recordemos que la versión más reciente, data de no hace mucho, concretamente del año 98, con un Liam Neeson en el papel de Valjean y unas muy logradas Uma Thurman como Fantine y una joven Claire Danes como Cosette. Es cierto, estamos ante una película muy diferente, pero ya se sabe, las comparaciones son odiosas, y uno siempre se enfrentará a ellas al elegir un tema que otros han abordado antes. Es lo que hay.
2. Para quien no lo sepa, el argumento tanto del libro como de las películas, está ambientado en la Francia de la revolución francesa. Pues bien, los actores que aparecen en la película son americanos o ingleses en su mayoría. Puede ser intrascendente, pero al ver la cinta en su versión original, choca bastante escuchar hablar en cockney cerrado (dialecto inglés, equiparable a oír hablar a un español en caló, por ejemplo) a los personajes que representan al “pueblo francés”.
3. Relacionado con el anterior punto, se encuentra el hecho de que toda la película rezuma un tufo 100% yanqui del que no logra salirse. Es decir, la película es muy americana. Si no es por el título y porque es evidente que estamos ante una obra basada en un original galo, pensaríamos que nos encontramos frente a una revisión de “Grandes esperanzas”, por ejemplo, aunque bastante más oscura.

 

Si tras todo esto aún no tienes claro qué hacer, te aconsejo que, si dispones de algo más de 2 horas 40 minutos, acudas a verla al cine. Seguro que tanto si te gusta como si no, seguro que acabas apoyando alguno de los motivos a favor o en contra. La última palabra, naturalmente, siempre será la tuya.

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