Kevin Smith se despide de la dirección

Hace unos días me llegó la noticia de que Kevin Smith iba a recoger sus bártulos y dejaría de ejercer como director de cine tras el estreno de una futura e hipotética, hasta el momento, “Clerks 3“.

No cabe duda alguna que el señor Smith ha sufrido un duro golpe en su autoestima cuando un proyecto cinematográfico con el que se encontraba muy ilusionado como es “Hit Somebody”, centrada en la vida de un jugador de hockey, ha sido relegado a miniserie de televisión. Pero no voy a entrar en qué motivos lo llevan a dejar la dirección, aunque se mantendrá ligado al mundo del cine como guionista y productor y seguirá escribiendo comics.

Quiero centrarme en cómo he disfrutado con la carrera de este director atípico desde que  en 1994 lo apostara todo cuando se quiso dar a conocer con una película independiente de bajo presupuesto rodada con el dinero recaudado principalmente por la venta de su colección de comics, hablo como no de “Clerks”, hasta su última creación en 2011, “Red State”.

Las cintas de Smith tratan de personajes normales con amigos peculiares o viceversa, cargadas con referencias al mundo del comic, del cine, al hockey y esas conversaciones que todo friki ha tenido con sus amigos pero que nadie antes había plasmado en un film.

Los diálogos son rápidos y divertidos, son un continuo toma y daca que han sabido conectar con los jóvenes a los que iban dirigidas las películas. Puede plantearse un tema o una pregunta a priori ridícula y de ahí sacar un diálogo divertido y fresco. Memorable es la charla sobre los obreros de la Estrella de la Muerte entre Dante y Randal  en “Clerks“.

Con esto quiero hacer ver que películas como “Clerks”, “Mallrats” o “Persiguiendo a Amy” nos muestran situaciones normales del día a día cargadas con diálogos reales que conectan con el público. Las películas de Smith siempre me han dado la impresión de que son un: ¿Qué pasaría si te pusieras a grabar con una cámara las charlas que tienes con tus amigos?

De obligado visionado también tenemos su film de 1999, “Dogma”, comedia fantástica muy divertida donde encontramos ángeles y demonios, todo con marca de la casa, unos diálogos deliciosos que no dejan a nadie indiferente.

Creo que Hollywood siempre ha visto a Smith como un guionista y director de comedia pero de una comedia que no encaja con el gran público, que no da dinero a los estudios y por ello se le ha relegado a un segundo plano. Y cuando ha tenido la oportunidad de hacer una comedia más convencional, para un gran público, tales son los casos de “Una chica de Jersey” o “Vaya par de polis”, no han tenido el éxito esperado (porque son malas con ganas, no tienen el toque fresco que Smith ha dado en anteriores trabajos).

Aunque con “Red State“,  film de terror que recibió el premio a la mejor película en el festival de Sitges 2011, da un giro de 180 grados en su carrera pasando de la comedia al terror, no consigue el éxito deseado y la cinta pasara sin pena ni gloria. Y debo señalar que me encantó la trama de la película, de cómo unos adolescentes salidos acaban atrapados por unos extremistas religiosos. Terminé de verla y me quedé  con la sensación de que te puede pasar a ti o cualquiera en un momento dado, es de esas pelis de miedo psicológico a la que no paras de darle vueltas en la cabeza.

En definitiva toda carrera cinematográfica tiene altos y bajos. Pero en innegable que Kevin Smith tiene junto a él un numeroso grupo de fieles seguidores (entre los que me incluyo) que disfrutan con sus comedias cargadas de matices frikis y su recién descubierto terror psicológico pero desgraciadamente lamentaremos su despedida.

Y ahora dejo una pregunta en el aire: ¿Qué pasaría si a un director como éste, que conoce tan íntimamente y disfruta con el mundo del comic, le dieran a dirigir una peli de superhéroes?

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