El final de la transición

El momento ha llegado, esta semana se confirma que el cambio ha llegado definitivamente a los cines de España, podemos decir ya oficialmente que la distribución de películas de cine en España es exclusivamente digital, ya sea en formato DCP o ya sea en Formato Blu Ray, esta semana se confirma que el formato tradicional de 35mm ha llegado a su fin con el estreno exclusivamente digital de uno de los estrenos más destacables de la semana: “V3nganza” (Fox), esto es así porque la última de las grandes distribuidoras estadounidenses ha estado estrenando hasta final de año sus películas en formato 35mm, haciendo que haya sido la distribuidora determinante para controlar el momento en que la transición del 35mm al Digital llegaba a su fin.

Y este fin de semana ha llegado ese momento, y es que España ha sido uno de los mercados cinematográficos más desarrollados en el que la digitalización ha tardado mucho más en implantarse, son diversas las causas que han motivado este retraso, desde una falta de fondos en las exhibidoras, hasta el exceso de multicines que tienen algunas exhibidoras y que España haya sido uno de los pocos países a nivel mundial donde no se han adjudicado ningún tipo de ayuda pública para digitalizar salas de cine (y en este mismo saco se puede meter a Estados Unidos) ha contribuido a todo este retraso, la diferencia entre España y Estados Unidos, es que en Estados Unidos, los temas más industriales del cine son comprendidos por la población y hemos visto como pequeños cines de Estados Unidos han hecho campañas en Kickstarter para conseguir la financiación necesaria para poder digitalizar haciendo llegar al público el detallaje del cambio de tecnologías y la comprensión de porque el cine necesitaba una ayuda.

En España estos temas industriales el público no los entiende, porque el público en España no tiene (así generalizando, ¿eh?) ni idea de lo que sucede “detrás de la cabina” y por ello se ha llegado en parte a ese total desconocimiento e incluso situaciones injustas de prejuicios; si bien en nuestro mercado ha habido un exceso de todo: exceso de multicines, exceso de precios en las entradas, excesos por parte de las filiales de las majors (seguro que Bugs Bunny sabe bien de lo que hablo), España ha sido un mercado donde el mercado de exhibición y distribución ha sufrido excesos, los más metidos en materia sabréis de lo que hablo.

Lo que no se puede negar es que la tecnología digital ha ayudado a crear programaciones más dinámicas en los cines, de hecho, películas que habrían salido directamente a sistemas de vídeo están consiguiendo estrenarse en pantalla grande como estamos viendo en estos últimos meses, además de todo tipo de contenidos alternativos que no necesariamente tengan que ser largometrajes como las consagradas emisiones de ópera y ballet, además de conciertos y retransmisiones futbolísticas, incluso en los últimos meses se han emitido un par de campeonatos de videojuegos.

Claro que conseguir adquirir o contratar estos nuevos proyectores digitales no ha sido una tarea fácil, de hecho, en España, como he mencionado ha sido costoso, entonces, se han recurrido a diversos métodos, el más usado de ellos ha sido sin duda la contratación de empresas exteenas que aplicaban el método VPF, mediante el cual las empresas integradoras son propietarias de proyectores digitales que pasan a los multicines, a su vez las empresas exhibidoras pagan una cuota por estar integradas en dicha empresa que les pasan los proyectores, gracias a lo cual las exhibidoras reciben una cantidad X por estrenar las películas de las distribuidoras que forman parte de la empresa integradora, básicamente, en unos cines con VPF, las distribuidoras pagan por estrenar sus películas, además de esta manera, las distribuidoras integradas, especialmente las majors americanas, al pagar por estrenar pueden exigir unas condiciones de programación de sus títulos, pagando por ello, los exhibidores deben acceder a ello.

Luego se da el caso de exhibidores como Kinepolis que compraron ellos mismos sus equipos digitales y ahí las distribuidoras no tienen necesidad de pagar VPF, pero solo grandes grupos o cines municipales (ayudados por ayuntamientos) pueden comprarse sus propios equipos digitales.

Por otra parte se da el caso de exhibidores que alquilan proyectores digitales, aunque esto es menos común, esta práctica la llevan a cabo sobre todo cines de verano, puesto que proyectan un reducido número de meses al año.

Y luego está la práctica “no confesada” de quitarle proyectores digitales a un cine para dárselos a otro de la misma compañía, es lo que hizo la empresa Ocine, os lo explico; en aquel momento llevaban dos complejos en la provincia de Valencia, los Aqua en Valencia (que aún los siguen llevando) de 10 salas y que en aquel momento tenían 6 digitalizadas y los Plaza Mayor en la localidad de Xativa, de 8 salas y que en aquel momento tenía 4 salas digitalizadas. Lo que hizo Ocine fue retirar los proyectores digitales a los cines de Xátiva y llevárselos a los cines de Aqua para completar la digitalización de dicho cine en Valencia, esto sucedió en febrero de 2013. Esos cines de Xátiva siguen abiertos y completamente digitalizados, desde noviembre de 2013 los lleva la empresa Cines Axión y digitalizó sus ocho salas en solo un mes y medio.

Otro de los errores cometidos en la transición al digital la han cometido los propios empresarios, expulsando a los proyeccionistas de las cabinas de proyección, precisamente unos equipos informáticos como son los proyectores digitales de cine necesita unos profesionales que estén continuamente controlando los equipos para que no hayan fallos de proyección y sucedan situaciones como las que se dan en complejos de los dos principales exhibidores que han de cancelar pases incluso al no tener profesionales en cabina solucionando los problemas, y es que en la exhibición también se da el caso de ávaros empresarios que prefieres pagar a menos trabajadores aun a costa de empeorar la calidad de sus proyecciones e incluso cancelarlas.

Sin embargo, aunque el proyecto original del cambio de 35mm a Digital hubiese venido de unas pocas empresas, el cambio en si supone un beneficio para las tres principales ramas de la industria del cine: producción, distribución y exhibición. De hecho, de no haber existido el sistema de financiación VPF, el sistema de cine digital hubiese sido completamente perfecto, aunque como he mencionado al principio de este artículo, la distribución digital ya sea en DCP o Blu Ray (del que soy defensor) permite a todas las ramas poder llevar adelante sus proyectos de forma más económica y accesible que habiéndolo hecho con el tradicional y muy costoso celuloide.

Es cierto que la digitalización no es la solución definitiva para que el cine no sea únicamente terreno millonario, pero sí que acerca más las posibilidades profesionales para aquellos que buscan su lugar en el gran y amplio mundo que es la industria y a la vez el mundo mágico del cine.

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