Crítica – The yellow sea

Crítica de la película surcoreana dirigida por Na Hong-jin, presentada en el Festival de Cannes de 2011 y en el Festival de Sitges del 2011, ganando el premio al mejor director.

SINOPSIS

En la ciudad de Yanji, entre Corea del Norte, China y Rusia, la mitad de la población vive de actividades ilegales. Un taxista llamado Gu-nam debe pagar la deuda que contrajo con la mafia que permitió a su mujer viajar a Corea del Sur en busca de una vida mejor. Consciente que deberá trabajar durante años para recuperar el dinero, su única solución pasa por aceptar el peligroso trato que le propone el jefe mafioso Myun-ga: cruzar la frontera de Corea del Sur para asesinar a una persona.

 

OPINIÓN

En el mes de enero del 2012 llegó a nuestras pantallas la nueva película de Na Hong-jin. A algunos les sonará a chino, pero en realidad es surcoreano y ya nos sorprendió con su primera película ‘Chugyeogja’ (‘The Chaser’).

Con el mismo dueto protagonista que tan bien funcionara entonces, ‘Hwanghae (The Yellow Sea)’ posee un amplísimo ramillete de virtudes que la convierten en una de esas películas imprescindibles para todo amante del buen cine de suspense y acción.

Mediante una trama de dimensiones complejas, Hong-jin confecciona un trepidante thriller de atmósfera enrarecida que hurga en las oscuras entrañas de la clandestinidad. Las dos horas y media de relato laberíntico se hacen extra cortas y te dejan clavado en la butaca.

‘Hwanghae’ es una carnicería incontestable de montaje excelente y más que correcta banda sonora. Una orgía sangrienta para chuparse los dedos. Magnífica ocasión para hacer gala del ‘a caballo regalado no le mires el diente’ para hacer frente a las pocas escenas de violencia gratuita. No en vano esta cinta guarda muchos más aciertos que errores.

Lo asiático está de moda y el buen cine nunca deja de estarlo. Qué gran oportunidad.

 

NOTA: 8’5

LO MEJOR: Ha Jung-woo y Kim Yung-seok son dos actores maravillosos con los que el espectador no tarda en empatizar. Las persecuciones son memorables y uno no quiere que se acabe nunca. La ambientación es puro imán. Ojito con irse antes que acaben los créditos porque puedes perderte algo.

LO PEOR: Quienes no estén acostumbrados al cine asiático creerán que es excesivamente violenta. Es cierto que la primera hora es más convencional en sus formas y la segunda más sangrienta. Ambas apuestas son igualmente apasionantes, pero a alguien puede decepcionarle el cambio estético de la segunda.

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