Crítica – Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres (2011)

Crítica de la versión norteamericana del best-seller escrito por Stieg Larsson, y primera entrega de la conocida trilogía Millennium, dirigida por David Fincher y protagonizada por Daniel Craig y Rooney Mara.

 

SINOPSIS

En el laberinto de la historia hallamos asesinatos, corrupción, secretos familiares y los demonios internos de dos inesperados socios en búsqueda de la verdad sobre un misterio oculto durante 40 años. Mikael Blomkvist es un periodista financiero dispuesto a restaurar su honor tras ser declarado culpable por difamación. Contactado por uno de los empresarios más ricos de Suecia, Henrik Vanger, para llegar al fondo de la desaparición muchos años atrás de su querida sobrina Harriet – asesinada, según cree Vanger, por uno de los miembros de su familia numerosa – el periodista llega a una isla remota de la congelada costa sueca sin saber lo que allí le espera.

Simultáneamente, Lisbeth Salander, una inusual pero ingeniosa investigadora de Milton Security, es contratada para averiguar los antecedentes de Blomkvist, una tarea que en última instancia la lleva a unirse a Mikael en su investigación sobre el asesinato de Harriet Vanger. Aunque Lisbeth se protege de un mundo que la ha traicionado una y otra vez, sus habilidades de hacker y su capacidad de concentración y determinación inquebrantable, la hacen imprescindible. Mientras Mikael se enfrenta cara a cara con los herméticos Vanger, Lisbeth trabaja en la sombra. Ambos comienzan a trazar una cadena de homicidios desde pasado hasta el presente, forjando un frágil hilo de confianza, aún siendo arrastrados hacia una de las corrientes más salvajes del crimen contemporáneo.

OPINIÓN

Parece que al final un remake puede servir de algo. Hasta ahora resulta ínfima la cantidad de reversiones que han mejorado a sus filmes originales. Menos mal que ha llegado el valiente David Fincher a poner un poco de orden.

El reto era bastante complicado: sacar algo de chicha al pobre argumento de la saga ‘Millennium’. Claro que si algo se le da bien al director norteamericano son los retos, de los cuales suele salir airoso y vencedor. Sin embargo en esta ocasión sólo logra salir bien parado con un trabajo que no está ni mucho menos a la altura de su brillante filmografía. Es, sin duda, un trabajo menor.

Todo remake nos obliga a la comparación. Y en ella la primera ‘Millennium’ de Fincher gana claramente y sin oposición a cualquiera de las tres partes de la versión original. Para empezar, Daniel Craig y Rooney Mara sí que trasmiten convicción como protagonistas. Especialmente ella, exquisita en cada escena y fotograma. El personaje masculino aparece más desdibujado en favor del personaje femenino, el único interesante.

Hay más intriga y menos oscuridad. También más crudeza. Se intensifica por fin la crítica al modo de vida de la sociedad sueca (aquí en inglés, Hollywood manda). Corrupción, decepción y falta de integridad humana. Se agradece un punto de vista tan real y pesimista sobre la evolución de nuestros valores.

Qué bien le ha venido David Fincher a esta historia. El gran especialista en el género del serial killer mece la trama al ritmo que le conviene. Nos hace sentir cómodos en un metraje que sigue siendo excesivo para lo que se cuenta. En lo referente a lo técnico y lo visual hay poco que decir: Fincher se encuentra en permanente estado de gracia. Talento puro.

No vamos a decir ahora que ‘Millennium’ sea magnífica. Es entretenida y poco más. Lo cual ya es mucho teniendo en cuenta la poca gracia de la trilogía original. Las cosas salen mejor cuando no te haces el sueco.

 

NOTA: 6

LO MEJOR: Sin lugar a dudas, Rooney Mara dando vida y grandeza al personaje de Lisbeth Salander. Magnetismo del bueno. Daniel Craig se mantiene firme junto a ella. El segundo acto de la película es apasionante en líneas generales. Lo bien que se maneja Fincher en el thriller sigue siendo sorprendente, más aún con los pocos recursos narrativos que ofrece esta historia.

LO PEOR: La trama sigue teniendo poco gancho. No deja de ser un remake de otra película no muy original, así que puede esconder pocas sorpresas. El final está más estirado de lo que le conviene a una película de algo más de dos horas y media. En ocasiones la banda sonora suena demasiado estándar.

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