Crítica – Las aventuras de Tintín: El secreto del unicornio

Crítica de la adaptación cinematográfica dirigida por Steven Spielberg de las aventuras del famoso personaje de comic Tintin, creado por Hergé…

SINOPSIS

Basada en los famosos y queridos personajes creados por Hergé,  cuenta la historia del curioso e insaciable joven periodista, Tintín y su leal perro Milú cuando descubren que la maqueta de un barco contiene un secreto explosivo. Arrastrado por un misterio centenario, Tintín se encuentra en el punto de mira de Ivan Ivanovitch Sakharine, un diabólico villano que cree que Tintín ha robado un valioso tesoro vinculado a un cruel pirata llamado Rackham el Rojo. Pero con la ayuda de su perro Milú, el mordaz y cascarrabias capitán Haddock y los torpes detectives Hernández y Fernández, Tintín viajará por medio mundo, siempre yendo un paso por delante y siendo más astuto que sus enemigos, en una persecución para hallar el lugar donde finalmente descansa “El Unicornio”, un navío hundido que puede contener la clave de una cuantiosa fortuna… y de una antigua maldición

 

OPINIÓN

Los hay que van de modernos e intelectuales tachando a Spielberg de basura comercial. Otros creen saber un montón de cine por tener en su casa todas las películas del director norteamericano.

Ni unos ni otros pueden presumir de ser originales. Quizá Spielberg tampoco, pero al menos él ha hecho que nos removamos en la butaca unas cuantas veces (unas para bien y otras para no tanto).

Es cierto que durante la pasada década la filmografía de Steven Spielberg se llenó de sombras. Pero quién se atreve a echarle en cara las sombras a un hombre cuyas luces le han dado el crédito suficiente para capitanear contra viento y marea el barco del cine entendido como puro divertimento.

Visto su primer estreno en esta nueva década, parece que el de Ohio haya hecho suya la frase del ‘pasado pisado’. Tintín, el héroe pijo con flequillo, se ha mudado del papel al celuloide. Y cuidado con que se encuentre más cómodo en su nuevo hábitat, porque el bueno de Steven lo ha cuidado todo hasta el más mínimo detalle.

El salto es de una fascinación visual al alcance de muy pocos. No es cómic en estado puro sino cine en estado cómic. Otro paso más allá en la carrera de un director que, veintiséis películas después, sigue pareciendo la de un joven imparable con las neuronas en plena euforia.

Indiana era pasado y nunca debió volver. Tintín también era pasado y sólo Steven podía darle sentido en el presente. Como si se necesitaran mutuamente, Spielberg y Tintín nos regalan una oda al cine de aventuras, una fábula repleta de carambolas y tópicos que funcionan de maravilla.

Cada secuencia de acción, persecución y combate es un espectáculo único. El montaje paralelo entre las escenas del desierto y los flashbacks de Haddock sobre el abordaje es de tal disfrute que cinco sentidos se antojan escasos.

Quizá el único bajón de esta primera entrega de Tintín (improbable que no haya más) esté en su excesivo metraje. La recta final se hace cuesta arriba y nos hace llegar exhaustos a un final que, sin estar a la altura del resto, tampoco nos quita las ganas de aplaudir con lo que sea, palmas o flequillo.

 

NOTA: 8

LO MEJOR: El ritmo trepidante y el respeto entre las formas del cómic y el cine. Las localizaciones. El uso del 3D. Daniel Craig haciendo de Red Rackham y, por encima de todos, Andy Serkis en el papel de Capitán Haddock. Buenísima adaptación del cómic. Gran sentido del humor y magníficas transiciones entre muchas secuencias.

LO PEOR: Un segundo acto con pequeños altibajos, casi inapreciables. El exceso en alguna que otra escena del tramo final sí hace decaer un poco el paso firme con que avanza la historia. Los créditos iniciales parecen no acabarse nunca y la banda sonora que los acompaña es de lo más plana.

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