Crítica – Immortals

Crítica de “Immortals”, film protagonizado por Henry Cavill (el nuevo Superman), Mickey Rourke y Luke Evans.

 

SINOPSIS

Eones después de que los dioses vencieran a los titanes, un nuevo peligro maléfico amenaza la tierra. Enloquecido por el poder, el rey Hiperión ha declarado la guerra a los hombres. Después de reunir a un ejército sediento de sangre formado por soldados que él mismo mandó desfigurar, Hiperión quema Grecia a su paso mientras busca un arma de poder inimaginable, el legendario arco Epiro, hecho por Ares en el Olimpo.

El hombre que posea este arco podrá liberar a los titanes, que llevan encerrados detrás de los muros del monte Tártaro desde el principio de los tiempos y claman por vengarse. En manos del rey, el arco significaría la destrucción de la raza humana y la aniquilación de los dioses. Pero la ley prohíbe que los dioses se entrometan en los conflictos de los hombres. Nada pueden hacer para detener a Hiparión, hasta que un campesino llamado Teseo (Henry Cavill) les devuelve la esperanza.

Zeus encomienda en secreto una misión a Teseo, la de salvar a su pueblo de Hiperión y sus hordas. Después de reunir a un grupo entre el que se encuentra la visionaria sacerdotisa Fedra y el astuto esclavo Stavros, el héroe deberá encabezar la rebelión si no quiere ver su patria destruida y la desaparición de los dioses.

 

OPINIÓN

En ocasiones leo cosas. Por ejemplo, que los aficionados de ‘300’ o ‘Clash of the Titans’ están de enhorabuena con el estreno de ‘IMMORTALS’. También que Tarsem Singh, director de esta última, es un visionario.

Pues mire usted: la primera es discutible al tratarse de un público no demasiado definido para un género que tampoco lo está, pero la segunda es una afirmación tan valiente como posiblemente poco acertada. Al fin y al cabo lo único que hace el director es un gazpacho de mitos y leyendas con más tropezones que grumos. El abuso del croma traspasa las gafas de las tres dimensiones con la cruel intención de jodernos las córneas.

‘Immortals’ es un cero a la izquierda en lo que al cine épico se refiere, mucho más viendo cómo descuida por completo lo más sustancial del género: conseguir que el espectador se identifique con el conflicto del personaje y desee que salga victorioso del mismo. Este pequeño curso introductorio de mitología para adolescentes es una estupidez de los pies a la cabeza. Y pese a todo, lo más seguro es que este publicista -que también dirigió la desastrosa ‘The Cell’ (‘La celda’)- se lo lleve crudo en taquilla.

El problema una vez más vuelve a ser el punto de partida: un director de turno que utiliza la Antigua Grecia a su antojo y trata de colarnos a maniquíes de revista como dioses y héroes. En este caso Zeus y Teseo son los damnificados que no se pueden defender ni mucho menos exigir derechos de autor. Lo del ‘todo vale’ no es sólo cosa de La Noria y total, aunque tenga mucho éxito, nadie va a reconocer haber visto semejante espanto.

Tampoco se trata de hacer sangre sin más (al menos en la crítica, la película sí se despacha a gusto). Al principio la cosa es bastante infumable pero a medida que avanza logra su cometido de entretener. Incluso llega a divertir en alguna escena sanguinolenta del tercer acto. Unas secuencias dan risa por pena (la de la defensa de la muralla) y otras por notársele demasiado el diseño prefabricado (por ejemplo la de la doble batalla final).

La sonrisa del espectador parte del gozo masoquista de quien contempla algo rematadamente malo. Uno empieza a pasárselo bien cuando da por hecho que los personajes hacen las cosas porque sí. No hay motivaciones ni explicaciones para sus acciones y emociones. Todo es pura pose y coreografía de mercadillo. Aunque no es ni buena, ni bonita ni barata.

 

NOTA: 3’5

LO MEJOR: la última media hora. Los diálogos guardan algún que otro acierto. Mickey Rourke llena la pantalla cada vez que aparece. La banda sonora es bastante digna. Es demasiado fácil de olvidar.

LO PEOR: Está muy lejos, en todos los aspectos, de ser un clásico del género. La trama es bastante floja, los personajes no causan empatía alguna, los escenarios

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