Crítica – Fuga de cerebros 2

Crítica de la secuela de “Fuga de cerebros” estrenada en el 2011, protagonizada por Adrián Lastra, Patricia Montero, Alberto Amarilla, Gorka Lasaosa, Pablo Penedo, Canco Rodríguez, David Hasselhoff, Mariano Peña y Loles León.

 

SINOPSIS

A los protagonistas, la Universidad de Oxford se les ha quedado pequeña y, ahora, se proponen como meta la Universidad de Harvard.

 

OPINIÓN

‘Segundas partes nunca fueron buenas’. Esta afirmación puede ponerse en duda cuando la segunda sucede a una primera parte muy buena. No es el caso de ‘Fuga de cerebros 2’: la primera parte es una tontería enorme y esta no se queda atrás.

De su director Carlos Therón sólo conocemos el mediocre makin’ off de la notable ‘Buried’ de Rodrigo Cortés. No se puede decir que hacer una segunda parte de una acumulación de despropósitos sea el salto esperado.

Vale que esta segunda oportunidad tiene un punto más crudo, nostálgico e inocente y que esto la hace levemente soportable durante la primera hora. Pero llegada la segunda hora a la película ya no hay por dónde cogerla. El mal gusto toca techo (y fondo) con unos gags escatológicos que se hacen aún peores cuando pretenden funcionar por repetición. Gravísimo error para la comedia. Y ojo que no es el único que comete.

El guión apenas acierta a rematar tres o cuatro chistes y los giros no son giros sino disparos al azar esperando ver qué pasa. La sucesión de sketches es infumable y no hay forma de asimilar el empeño en hacer las cosas tan mal. La banda sonora es una capullada para cursis de tercera. No es justo decir algo malo de los actores: tampoco tienen la culpa y bastante tienen ya.

Sin embargo nada de lo anterior es tan insultante como la interminable lista de tópicos y la forma en que utiliza para hacernos reír. Los últimos veinte minutos son una traca de gases que lo hacen todo irrespirable. Es difícil hacer las cosas peor, a no ser que alguien se proponga convertir esto en trilogía. No lo descartemos: la taquilla arrasa con todo y hasta crea escuela.

Ni humor absurdo ni mucho menos surrealista. La tontería es de primerísimo nivel y además tiene la desgracia de ser la segunda parte de otra. Cuesta creer que algo así pueda provocar carcajadas en una sala de cine. Si este ‘humor’ no está superado vamos por mal camino.

No consuela en absoluto saber que esta es la película que los jóvenes irán a ver en masa estas navidades. Al menos tendrán toda una vida por delante para intentar olvidarla.

 

NOTA: 1’5

LO MEJOR: La secuencia del gitando dando clases de español. La realización no está tan mal y supera claramente la de la anterior parte. La secuencia en que el protagonista se droga durante la cena familiar es un buen ejemplo.

LO PEOR: El guión es torpe y paupérrimo. Intenta compensarse con muchos actores y localizaciones. Los cameos no aportan nada más que una leve sonrisa, pero todo es bastante casposo y pobre a estas alturas.

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