Crítica – El lobo de Wall Street

Crítica de «El lobo de Wall Street», dirigida por Martin Scorsese y protagonizada por Leonardo DiCaprio, Jonah Hill, Matthew McConaughey, Jon Favreau, Kyle Chandler, Rob Reiner y Jean Dujardin.

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SINOPSIS

El prestigioso cineasta Martin Scorsese ha llevado a la gran pantalla la historia basada en hechos reales del corredor de bolsa neoyorquino Jordan Belfort. Empezando por el sueño americano, hasta llegar a la codicia corporativa a finales de los ochenta, Belfort pasa de las acciones especulativas y la honradez, al lanzamiento indiscriminado de empresas en Bolsa y la corrupción. Su enorme éxito y fortuna cuando tenía poco más de veinte años como fundador de la agencia bursátil Belfort le valió el mote de “El lobo de Wall Street”.

 

OPINIÓN

Estafa, dinero, fiesta, sexo, drogas, prostitutas, lujo, desmadre, excesos y más barbaries en lo último de Scorsese. Estamos ante un caso único pues nunca tres horas se me habían pasado tan rápido, ya sea porque consigue meternos desde el primer momento dentro el film por un buen montaje, por unas interpretaciones magistrales, unas historias surrealistas imposibles de creer (pero parece ser que sí pasaron), por una buena fotografía, por mejores efectos especiales o por una gran BSO.

Scorsese nos lleva a los años ochenta para contarnos la historia de Jordan Belfort, un hombre que pasó de ser una persona normal y corriente buscando el sueño americano a tener una gran fortuna mediante estafa y engaño. Vemos la evolución del personaje y como los excesos pasan facturas, en todos los sentidos. Momentos increibles e imposible de creer que logran hasta sacar una risa al espectador con escenas donde vemos como los protagonistas toman drogas, practican el sexo con prostitutas y se desmadran en oficinas con planos muy detallados no recomendado para menores, lo que consigue es meternos y sentirnos parte de las fiestas y/o de las charlas de motivación que hace Jordan. Sin embargo, sí es cierto que a algunos espectadores puede cansar tanto desmadre (recuerdo que son tres horas) aunque para otros les queda las ganas de ver más. Otra cosa que puede afectar negativamente es el giro brusco de cómico a dramático en la recta final de la cinta. Hay escenas memorables aunque otras que simplemente no aportan nada y que ya nos ha quedado bastante claro anteriormente. Destacar los últimos minutos del largometraje (que no voy a desvelar) donde el director hace una dura crítica a una situación que no sólo pasa en USA ni sólo pasó a mediados de los ochenta/noventa (sí, se puede extrapolar a España perfectamente).

Trailer de “The Wolf of Wall Street” (vo)

Lo que hace Martin para que las tres horas de metraje no sea un tostón de cuidado es un genial montaje, con un gran uso de técnicas de dirección; comenzamos con Jordan Belfort en mitad de la historia, cuando ya es rico, pero retrocedemos mediante un flashback a sus comienzos, donde nos presenta magistralmente a sus maestros, compañeros y futuros socios del negocio hasta llegar a un futuro no muy lejano a nuestros días, todo ello acompañada con la voz en off de Leonardo Dicaprio. Se hace uso del travelling de seguimiento de los personajes o bien cámara subjetiva con travelling, primeros planos de los rostros de los protagonistas, desenfoques en las esquinas de la imagen o cámaras lentas para hacernos sentir o ver lo que sienten los personajes del film, intercalación de imágenes de archivo (supongo que no reales) para darle veracidad a lo que se está contando y un largo etcétera. Un gran trabajo, sí, señor, y más viniendo de un hombre que tiene más de setenta años con gran experiencia en el cine pero con espíritu de veinteañero.

Otro punto fuerte del film son las actuaciones donde destaca Leonardo Dicaprio; por una parte porque es el que lleva el peso de la película, ya que es el protagonista absoluto y donde se nos enseña, una vez más, que es un actor «todo terreno» y que puede con todo tipo de roles, pero por otra parte es porque tiene que interpretar a un personaje muy peculiar. Os propongo un ejercicio rápido; pensad qué otro actor podría hacer su papel. A mí sólo se me ocurren dos o tres y eso es gracias al gran trabajo que realiza Leonardo Dicaprio. Es de esos papeles que recordarás en un futuro. Al igual que Jonah Hill, compañero de batalla como si fuera un Sancho Panza pero de la lujuría y el puterío, no me imagino a otro haciendo de judío pelo rizado con los dientes blancos pues es otro personaje muy peculiar. También destacable la interpretación de Matthew McConaughey aunque sea efímero en la película, el maestro de Jordan y que logra que muchos espectadores salgan de la sala cantando su himno y golpeandose el pecho. Margot Robbie igualmente hace una gran interpretación pero una pena que se le recordará más por su belleza y sus desnudos que por su personaje.

Por último y no menos importante quiero destacar la banda sonora, que si ya con el tráiler era una clara muestra de intenciones (Kanye West – Black Skinhead), la recopilación de canciones que escuchamos en la película es impresionante porque hay de todo; desde canciones blues y jazz (Joe Cuba – Bang Bang) hasta temas que sonaban en los ochenta y noventa (Umberto Tozzi – Gloria, Cypress Hill – Insane in the Brain o Plastic Bertrand – Ca Plane Pour Moi) pasando por bandas sonoras de otras películas y series (Sharon Jones & the Dap-Kings – Goldfinger o el tema de «Popeye, el marino»). Si, un desmadre de BSO como lo es la película.

En definitiva, un regalo que nos hace Martin Scorsese y que no sólo hay que quedarse con el envoltorio.

 

NOTA = 7

LO MEJOR = Tres horas que pasan volando. Las actuaciones. La BSO. El montaje.
LO PEOR = Puede llegar a cansar tanto exceso.

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