Crítica – El hombre de las mil caras

Reseña de Silvia González sobre la película de Alberto Rodríguez “El hombre de las mil caras”, protagonizada por Eduard Fernández, José Coronado, Carlos Santos, Marta Etura y Emilio Gutiérrez Caba.

SINOPSIS:

España, década de los años 90. Francisco Paesa (Eduard Fernández), es un ex agente secreto del gobierno a quien las circunstancias obligan a huir del país en plena crisis de los GAL por su implicación en un caso de extorsión a un testigo.

Años después, un arruinado Paesa regresa, y es cuando recibe la visita del ex Director General de la Guardia Civil, Luís Roldán, y su señora, quienes le ofrecerán un millón de dólares a cambio de su ayuda para salvaguardar 1.500 millones de pesetas sustraídos de los caudales públicos. Paesa ve en la oferta una manera de mejorar notablemente su situación económica, a la vez que una forma de vengarse.

OPINIÓN:

Alberto Rodríguez (Grupo 7, La Isla mínima) regresa a la dirección con un thriller político basado en la novela Paesa, el espía de las mil caras, de Manuel Cerdán; novela inspirada a su vez, en hechos reales.

Ésta es una historia real, pero como todas las historias reales contiene alguna mentira, porque ésta es la historia de un mentiroso”. Así arranca una historia sobre corrupción, venganza y por supuesto, mentiras. Ya desde el comienzo el espectador duda en varios momentos de la veracidad o no de los hechos mostrados. Quizá ésa sea la premisa y objetivo principal de la cinta, que no sepamos a ciencia cierta si todos los sucesos tuvieron realmente lugar. Como recurso, nada que objetar. La iluminación en algunos momentos, como el contraluz, ayudan a sembrar dicha duda, al igual que la voz en off de José Coronado como narrador.

Continuando con los aciertos, el principal de ellos sería sin duda la elección de los actores, ya que cuenta con pesos pesados de nuestro cine. Quizá por eso, la interpretación de Carlos Santos (Roldán), quede más bien deslucida. No me malinterpreten, tampoco debe ser nada fácil meterse en la piel de uno de los personajes que más curiosidad producen dentro de nuestra historia más reciente. Pero es que resulta inevitable prestar más atención a la caracterización del personaje en cuestión que a su actuación en sí, cosa que no sucede con el resto del elenco.

El argumento en general podríamos decir que nos hace reflexionar, lo que también supone un acierto, ya que nos cuenta una parte de nuestra historia no tan lejana. Podríamos decir que trata el primer caso conocido de corrupción política en España, y llega a las pantallas justo cuando la clase política atraviesa su peor etapa de cara a la opinión pública. Pero la lectura global tras su visionado, es la agria sensación de que, desgraciadamente, quienes se encuentran en un estatus de privilegio con respecto al resto (es decir, con respecto a la la clase obrera, nosotros), se acabarán aprovechando de su situación, da igual la época. El pez grande, siempre se comerá al pequeño.

NOTA: 7

LO MEJOR: El guión. La interpretación de Eduard Fernández así como de prácticamente el resto del elenco.
LO PEOR: El ritmo decae demasiado en algunas escenas.

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