Crítica – Cinco metros cuadrados

Crítica del film de Max Lemcke protagonizada por Fernando Tejero, Malena Alterio, Manuel Morón, Secun De La Rosa, Emilio Gutiérrez Caba y Jorge Bosch.

SINOPSIS

Álex y Virginia compran un piso, sobre plano, en las afueras de una gran ciudad porque no pueden permitirse grandes lujos. Con sus ahorros pagan la entrada y aceptan una hipoteca a 40 años. Cuando sólo faltan unos meses para la entrega de la vivienda, el edificio aún está sin terminar. Un día, inesperadamente, precintan la zona y paran las obras. Los compradores forman una plataforma de protesta y denuncian a la constructora. Así es como Álex conoce a Toño, otro afectado, que trabaja en la construcción, y que está convencido de que se trata de una maniobra para deshacerse de ellos. Un año después, los afectados han dejado de reunirse. Alex, cada vez más tenso y deprimido, empieza a descuidar el trabajo y a tener problemas con Virginia, pero se niega a rendirse y decide actuar para encontrar una solución.

OPINIÓN

Los detractores de Fernando Tejero ya pueden ponerse en la cola del paro. De uno en uno y sin hacer ruido. Adiós a la poca credibilidad de quienes sostienen que un actor que triunfa en la pequeña pantalla con un papel cómico no puede dar la talla en la grande con uno dramático.

Que existe la evolución del actor es algo obvio. Fernando Tejero es un buen ejemplo. Apenas ha necesitado una baldosa (concretamente ‘Cinco metros cuadrados’) para dar forma a Álex, un personaje con suficiente recorrido y un conflicto tan verosímil como apetecible: tener un piso normalito en propiedad con su pareja a las afueras de la ciudad. El actor está soberbio en los matices y, a ratos, incluso admirable.

Lástima que Max Lemcke (director también de ‘Casual day’ y de algún que otro capítulo de la serie ‘Gran reserva’) no sepa desprenderse de ciertos tics televisivos que hacen que la cinta avance con ritmo torpe y cansino, especialmente en el segundo acto, laberinto donde precisamente acostumbran a perderse (y perdernos) la mayoría de ficciones televisivas.

Sin ser un gran guión, los Remón (Pablo y Daniel, Daniel y Pablo) aciertan a tensar la cuerda dramática de su protagonista entre la amargura y la sinrazón en una película construida como un edificio de tres pisos. Los cimientos del planteamiento (primer piso) son correctos y la credibilidad impera en la mayoría de escenas de la trama principal.

Todo lo contrario sucede con la trama que aborda la especulación sin escrúpulos. Lemcke descuida por completo el fondo político de la cinta y los diálogos suenan increíblemente falsos en boca de dos pesos pesados como Gutiérrez Caba y Morón haciendo de políticos con menos tirón en la ficción que en la vida real. Es por esto que la estructura del segundo piso se tambalea y la historia parece venirse abajo.

Sin embargo el edificio logra mantenerse en pie gracias al tercer piso, un desenlace que funciona como una perfecta obra de ingeniería. Tejero se echa toda la coherencia a la espalda y sube al tejado para hacer la revolución por su cuenta en veinte minutos que nos llevan al órdago cuando, una vez abajo, comprendemos que con la especulación no hay final feliz posible.

En tiempos de la burbuja no todo tiene que ser ladrillo: ‘Cinco metros cuadrados’ puede ser un auténtico boom si la gente se lanza a comprar pensando más en la calidad que en el precio. Aunque todo esté por las nubes, incluido el cine.

 

NOTA: 6

LO MEJOR: Tejero (¡todo el mundo en pie!). La contención dramática. Los matices en los personajes. El tono crudo y creíble. La forma en que se resuelve el guión.

LO PEOR: La realización casi televisiva de ciertas escenas y la trama secundaria política, que no hay por dónde cogerla. Algunos diálogos deberían haber sido más revisados antes de llegar a la versión final de la película.

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